Trabajadores desplazados: 11 países le sacan tarjeta amarilla a la Comisión Europea para que revise su última propuesta

En digitales anteriores se había informado de la existencia de una propuesta para revisar la Directiva de trabajadores desplazados (Directiva 96/71/CE). Una vez que la Comisión Europea adopta una propuesta, se da traslado a los legisladores para que discutan y aprueben, así como a una serie de órganos para que opinen y, desde el Tratado de Lisboa de 2009 (artículo 12 del TUE y Protocolo nº 2 anexo Al TUE y TFUE), a los parlamentos nacionales para que examine si la propuesta se adecúa al principio de subsidiariedad. Cada Parlamento tiene dos votos (en el caso de España al contar con un sistema bicameral, uno es para el Congreso y el otro para el Senado). Al ser 28 Estados miembros y dos votos por Parlamento, hay 56 votos. Estos Parlamentos tienen 8 semanas desde que se presenta la propuesta para formular objeciones (en cuyo caso emiten un dictamen motivado).

En el caso que nos ocupa ha habido 11 Parlamentos nacionales (Bulgaria, Croacia, Republica, Dinamarca, Estonia, Hungría, Letonia, Lituania, Polonia, Rumania y Eslovaquia) que ha emitido tal dictamen. Si los dictámenes motivados suponen al menos el 55% (es decir 31 votos) o un tercio (18-19 votos) de los votos atribuidos a los Parlamentos nacionales, la Comisión debe volver a estudiar su propuesta. Tras ese nuevo estudio, la Comisión puede decidir mantener la propuesta, modificarla o retirarla. Si los dictámenes motivados suponen al menos el 55% de los votos y la Comisión decide mantener la propuesta, entonces debe justificar por qué el proyecto respeta el principio de subsidiariedad, mediante dictamen motivado al Parlamento Europeo y al Consejo. Este sistema se conoce popularmente como “tarjeta amarilla” (si la oposición representa un tercio de los votos) o “tarjeta naranja” (si supone al menos el 55%).

En este caso, ha habido 11x2=22 votos, por lo que se cumple el umbral de un tercio (“tarjeta amarilla”), pero no se llega al 55%. Por tanto, la Comisión debe ahora volver a estudiar la propuesta y decidir si la mantiene tal cual, si presenta una nueva versión modificada teniendo en cuenta lo alegado en los dictámenes o si la retira y se olvida del asunto. Desde que se implantó este mecanismo, solo ha habido dos casos (en los dos se llegó al tercio, pero no al 55% de los votos) donde los Parlamentos nacionales emitieron los dictámenes motivados necesarios para que la Comisión tuviera que volver a estudiar la propuesta. En uno de esos casos la Comisión decidió retirar la propuesta, mientras que en el otro apostó por mantenerla tal cual. Por ello, se queda a la espera de conocer el resultado del análisis de la Comisión.